La experiencia acumulada por sistemas sanitarios que llevan años midiendo PROM y PREM a escala —NHS en Reino Unido, los registros escandinavos, las redes ICHOM en más de 40 países, los centros piloto en Brasil, Australia y Emiratos Árabes— muestra un patrón consistente: la mayoría de las implementaciones que fracasan no lo hacen por falta de tecnología. Lo hacen por errores conceptuales en la fase de diseño.
El primer error es lanzar un cuestionario antes de definir qué decisión va a tomar la organización con los datos. ¿Se quiere mejorar un proceso específico? ¿Comparar con otros centros? ¿Demostrar el valor de una intervención? ¿Informar al paciente de sus propios resultados? Cada objetivo lleva a instrumentos distintos, momentos de medición distintos y usuarios de los datos distintos. Sin ese objetivo definido, los datos se acumulan en un repositorio que nadie consulta.
El segundo error es querer implementar PREM y PROM en todos los servicios simultáneamente. Esto genera sobrecarga organizativa, fatiga de encuesta en los pacientes, resistencia de los profesionales y, casi inevitablemente, un abandono parcial a los seis meses. La recomendación de ICHOM, la guía EIT Health para hospitales europeos y la Guía SECA 2025 coinciden: hay que comenzar con un proceso asistencial piloto bien delimitado, obtener resultados rápidos y visibles, y desde ahí escalar.
El tercer error —y el más frecuente— es medir sin actuar. Como señala el capítulo 2.9 de la Guía SECA 2025: «No por mucho medir creces. La medición por sí misma no mejora la experiencia del paciente». Los datos tienen que traducirse en acciones concretas que se vuelven a evaluar. Sin ese ciclo cerrado —medir, analizar, actuar, volver a medir— los PREM y PROM se convierten en otra encuesta que se archiva. Esta es también la lección central que ICHOM extrae de sus más de 40 conjuntos de resultados implementados en hospitales de referencia de todo el mundo.
"“Si no mides, no puedes mejorar. La misión de ICHOM es permitir y facilitar la implementación de la Atención Sanitaria Basada en Valor en todo el mundo, definiendo resultados que verdaderamente importan a los pacientes."
— ICHOM — Consorcio Internacional para la Medición de Resultados en Salud, 2025
Los 5 pasos para implementar PREM y PROM con éxito
Esta guía sigue la secuencia validada por la práctica internacional de ICHOM y las lecciones recogidas en la Guía SECA 2025, adaptada a la realidad de cualquier centro sanitario, independientemente de su tamaño o complejidad tecnológica.
01. Definir el objetivo y seleccionar el proceso piloto
¿Qué quiero conseguir? ¿Dónde empiezo?
El punto de partida no es elegir un cuestionario. Es responder dos preguntas: ¿qué decisión quiero poder tomar con los datos? Y ¿en qué proceso asistencial hay más potencial de mejora o más necesidad de evidencia?
Para elegir el proceso piloto, son útiles los siguientes criterios: alta demanda o alta variabilidad de práctica clínica, existencia de un equipo clínico motivado que liderará la implementación, y disponibilidad de instrumentos validados para ese proceso específico.
Es fundamental en este paso formar un equipo interdisciplinar: un líder clínico, alguien del equipo de calidad, un gestor y —si es posible— un representante de pacientes. La participación de los pacientes desde el diseño (no solo en la validación) es uno de los diferenciadores entre las implementaciones que prosperan y las que se abandonan.
02. Seleccionar instrumentos validados adaptados al contexto
¿PREM, PROM, o ambos? ¿Genéricos o específicos de condición?
Una vez definido el objetivo y el proceso, hay que elegir los instrumentos. La regla es: no inventar cuestionarios propios si existen instrumentos validados para el mismo contexto. El proceso de validación de un PREM o PROM es largo, costoso y requiere capacidad metodológica que la mayoría de los centros no tienen.
Para los PROM, los conjuntos de resultados ICHOM (más de 40 Standard Sets para condiciones específicas) son el estándar internacional. Están disponibles gratuitamente, mapeados a SNOMED y LOINC, y compatibles con estándares FHIR/HL7. Cubren desde artroplastia de cadera y rodilla hasta cáncer colorrectal, diabetes, insuficiencia cardíaca, salud mental y muchas más condiciones.
Para los PREM de hospitalización, el Picker Patient Experience Questionnaire (PPE-15 o PPE-33) es el instrumento más utilizado internacionalmente con validación en múltiples idiomas. Para pacientes crónicos, el IEXPAC y el PACIC tienen validación específica. Para atención primaria, el EUROPEP cubre 23 ítems en cuatro dimensiones.
ICHOM recomienda un análisis GAP previo: comparar los datos que el centro ya recoge con los requerimientos del Standard Set seleccionado. La mayoría de los hospitales recogen gran parte de los datos clínicos necesarios, solo en una codificación diferente.
03. Diseñar el canal y el momento de administración
¿Cuándo, cómo y a quién se administra el cuestionario?
El momento de administración es crítico para la calidad del dato. La recomendación general es capturar la experiencia lo más cerca posible del episodio asistencial — no meses después. Para los PREM: idealmente en las 48-72 horas posteriores al alta o a la consulta. Para los PROM: hay que considerar mediciones basales (antes de la intervención) y de seguimiento (a 3, 6, 12 meses según la condición).
En cuanto al canal: la tendencia es hacia la administración digital omnicanal — SMS, email, QR, app — que permite escala y automatización. Pero hay que garantizar accesibilidad: múltiples idiomas, formatos alternativos para personas con limitaciones tecnológicas o de alfabetización en salud. El muestreo universal (todos los pacientes) es preferible al muestreo por muestra.
Un aspecto clave es la trazabilidad: ¿el cuestionario es anónimo o identificado? Los PREM suelen ser anónimos para reducir el sesgo de complacencia. Los PROM, al estar vinculados a resultados clínicos individuales, generalmente requieren identificación para ser útiles en la práctica clínica.
04. Integrar en los flujos clínicos y el sistema de información
¿Cómo evitar la sobrecarga? ¿Dónde viven los datos?
La integración en los flujos clínicos es el paso donde más implementaciones se atoran. Los profesionales sanitarios ya tienen una carga administrativa elevada. Si la recogida de PREM y PROM supone un esfuerzo añadido significativo, la adopción será baja y la sostenibilidad, nula.
Las claves para una integración exitosa son: automatizar la administración del cuestionario (que se envíe al paciente sin que el clínico tenga que recordarlo); mostrar los datos en el punto de atención, en el formato que el clínico necesita para tomar decisiones; y garantizar la interoperabilidad con la historia clínica electrónica.
ICHOM ha mapeado sus conjuntos de resultados a estándares de interoperabilidad (SNOMED, LOINC, FHIR/HL7) precisamente para facilitar esta integración. Un sistema como RateNow permite recogida digital omnicanal, análisis en tiempo real y generación de informes para distintos niveles de la organización — desde el equipo clínico hasta la gerencia — sin requerir intervención manual.
Nordic Healthcare Group, partner de implementación de ICHOM en los países nórdicos y el Báltico, implementó PROM vinculados a resultados clínicos y costes completos en cuatro hospitales de Estonia para el ictus, creando un dashboard de BI visual que permitió el benchmarking entre hospitales y la identificación de mejores prácticas.
05. Cerrar el ciclo: de los datos a las acciones de mejora
¿Quién hace qué con los resultados? ¿Cómo se audita?
Este es el paso que diferencia los programas que transforman la atención de los que acaban en un cajón. Cerrar el ciclo significa que los datos generan decisiones, y esas decisiones se vuelven a evaluar.
ICHOM describe tres niveles de análisis: indicadores sencillos para decisiones estratégicas (gerencia), cuadros de mando detallados para priorización de áreas de mejora (equipo de calidad), y análisis cualitativo profundo para experiencias individuales (equipo asistencial). No todos los datos son para todos.
Un paso clave es la auditoría de la calidad del dato: ¿qué porcentaje de pacientes completa el cuestionario? ¿Se completa en el momento correcto? ¿Los datos son coherentes con la referencia? ICHOM recomienda evaluar tres dimensiones: completitud de datos, validez y precisión de transcripción.
Y el paso final —frecuentemente olvidado— es comunicar a los pacientes qué cambios se han implementado gracias a su participación. Esto aumenta la tasa de respuesta, refuerza la confianza en el proceso y transforma la medición en una herramienta de empoderamiento real.
Barreras comunes y cómo superarlas
La Guía SECA 2025 documenta siete categorías de barreras para la implementación de PREM y PROM. Estas son las cuatro más frecuentes y cómo abordarlas:
«Los clínicos no ven la utilidad»
Esta es la barrera más citada. La solución no es más formación teórica, sino demostración práctica: mostrar a los clínicos casos reales en los que los datos PROM o PREM llevaron a cambios concretos que mejoraron los resultados. Los hospitales que han tenido más éxito en la adopción son los que identificaron a «champions» clínicos —profesionales entusiastas del cambio— y les dieron visibilidad y datos propios de su servicio. La ASBV demuestra ser capaz de reconectar a los profesionales con su vocación de servicio al paciente.
«No tenemos tecnología suficiente»
La implementación de PREM y PROM no requiere una infraestructura tecnológica compleja para empezar. Se puede comenzar con cuestionarios en papel o con SMS simples, siempre que haya un proceso para trasladar los datos a un repositorio centralizado. La tecnología escala con la madurez del programa. Hospital Moinhos de Vento en Brasil implementó PROM para nueve condiciones clínicas en siete años partiendo de una infraestructura limitada, demostrando que la voluntad estratégica precede a la tecnología.
«Los pacientes no responden»
La tasa de respuesta está directamente relacionada con tres factores: brevedad del cuestionario (los mejores tienen 10-15 ítems), momento de administración (cuanto más cercano al episodio, mejor) y relevancia percibida (si el paciente siente que sus respuestas importan, responde). La fatiga de encuesta es real pero gestionable: evitar duplicidades, comunicar los resultados de forma transparente y hacer evidente que las respuestas generan cambios.
«No sabemos qué hacer con los datos»
Este problema tiene solución metodológica: definir de antemano —antes de empezar a recoger— qué indicadores se van a monitorizar, a qué nivel, con qué frecuencia y quién es responsable de actuar cuando un indicador se desvía del umbral establecido. El análisis automático estadístico de los datos cuantitativos y el uso de inteligencia artificial para las respuestas abiertas están reduciendo dramáticamente la carga de análisis.
Indicadores de éxito y hoja de ruta para los primeros 12 meses
Una implementación exitosa de PREM y PROM tiene hitos medibles. Esta es una hoja de ruta realista para el primer año:
Mes 1-3: Diseño y preparación
✓ Objetivo definido y proceso piloto seleccionado
✓ Equipo interdisciplinar constituido (clínico líder, calidad, gestión, voz del paciente)
✓ Instrumentos validados seleccionados (ICHOM Standard Set o PREM validado para el proceso)
✓ Análisis GAP completado: ¿qué datos ya recogemos? ¿qué falta?
✓ Canal de administración elegido y probado (piloto con 10-20 pacientes)
✓ Acuerdo sobre quién accede a qué datos y con qué frecuencia
Mes 4-6: Implementación piloto
✓ Cuestionario en producción con muestreo universal en el proceso seleccionado
✓ Tasa de respuesta ≥ 60% (objetivo mínimo para representatividad)
✓ Primera sesión de revisión de resultados con el equipo clínico
✓ Al menos una acción de mejora identificada y planificada
✓ Auditoría de calidad de datos: completitud ≥ 80%, validez verificada
Mes 7-12: Consolidación y escalado
✓ Primera acción de mejora implementada y evaluada
✓ Benchmarking interno: comparación entre unidades o períodos
✓ Comunicación a los pacientes de los cambios implementados gracias a su feedback
✓ Plan de escalado a 1-2 procesos adicionales
✓ Cuadro de mando disponible para gerencia y equipo de calidad
✓ Presentación de resultados en sesión clínica o congreso de especialidad
¿Listo para dar el primer paso?
RateNow facilita todo el ciclo de implementación de PREM y PROM: diseño del cuestionario, administración digital omnicanal, análisis en tiempo real y generación de cuadros de mando para cada nivel de la organización. Implementado en centros de referencia de varios países.
Referencias
1. Pérez A, Bezos Daleske C, Begelle R. Herramientas, facilitadores y barreras: PREM. En: Varela Rodríguez C (ed.). Guía para la Implementación de ASBV. Madrid: SECA; 2025. Cap. 2.9:373-397.
2. García Bergón M, Cremades Sendino M, Leal Orozco AM. Gestión de la transformación. En: Guía SECA ASBV. Madrid: SECA; 2025. Cap. 2.1:219-235.
3. ICHOM. About ICHOM Sets of Patient-Centered Outcome Measures [Internet]. Boston: ICHOM; 2025. Disponible en: https://www.ichom.org/about-ichom-sets/
4. ICHOM. FAQs — Healthcare Standardization & Implementation [Internet]. Boston: ICHOM; 2025. Disponible en: https://www.ichom.org/faqs/
5. Cossio-Gil Y et al. The roadmap for implementing value-based healthcare in European University Hospitals. Value Health. 2022;25(7):1148-1156.
6. Weldring T, Smith SMS. Patient-reported outcomes (PROs) and patient-reported outcome measures (PROMs). Health Serv Insights. 2013;6:61-68.
7. Nordic Healthcare Group / ICHOM. Estonian stroke VBHC implementation case study [Internet]. 2023. Disponible en: https://www.ichom.org/news/implementation-partner-nordic-healthcare-group/
8. EIT Health. Implementing value-based health care in Europe: Handbook for pioneers. 2020.